Cuando todo estuvo listo, le dijo al pariente: «NoemÃ, la viuda de nuestro pariente Elimelec, que ha regresado de Moab, quiere vender la propiedad que pertenecÃa a su marido.
Era entonces costumbre en Israel que para confirmar cualquier negocio, como rescate o cambio, una de las partes se sacara su sandalia y se la diera al otro. Y este gesto servÃa como prueba del contrato.
Por eso, el pariente que debÃa comprar la propiedad se sacó la sandalia, diciendo a Booz: «Cómpratela.»
Al ver esto, Booz dijo a todos los que estaban presentes: «Ustedes son testigos de que hoy dÃa Noemà me ha vendido todo lo que pertenecÃa a su marido Elimelec y a sus hijos,
Este niño será para ti un consuelo y tu sustento en tus últimos años, pues tiene por madre a tu nuera, que te quiere y vale para ti más que siete hijos.»
Noemà se llevó al niño, lo recostó en su falda y se encargó de criarlo.