Todos morirán miserablemente, sin que ni siquiera los lloren ni los sepulten. Sus cadáveres se pudrirán sobre la tierra y servirán de comida para las aves de rapiña y para las fieras.»
En ese paÃs morirán grandes y chicos, sin que los sepulten ni los lloren. En este paÃs ya no se harán cortes en el cuerpo, ni se cortarán el pelo en homenaje a los muertos.
Tampoco se repartirá pan en los velorios, ni se ofrecerá vino para consolar a los deudos. Nadie servirá a los hijos la copa del consuelo el dÃa de la muerte de sus padres.
No entres en la casa donde celebran una fiesta, para sentarte con ellos y comer y beber.
Y ustedes, sÃ, ustedes, han actuado peor que sus padres; pues cada uno de ustedes hace lo que le aconseja su corazón duro y perverso en vez de escucharme.