De allà David fue a Mizpa, en Moab, y dijo al rey de Moab: --Permite que mi padre y mi madre habiten con vosotros hasta que yo sepa lo que Dios hará de mÃ.
Los dejó, pues, con el rey de Moab, y vivieron allà todo el tiempo que David estuvo en la fortaleza.
Entonces el profeta Gad dijo a David: --No te quedes en la fortaleza. Ve y entra en la tierra de Judá. Y David partió y se fue al bosque de Haret.
para que todos vosotros hayáis conspirado contra mÃ? No hay quien me revele cuando mi hijo hace un pacto con el hijo de IsaÃ, ni hay entre vosotros quien se conduela de mà y me revele que mi hijo ha levantado contra mà a un servidor mÃo, para que me aseche, como lo hace en este dÃa.
Entonces Doeg el edomita, que estaba a cargo de los siervos de Saúl, respondió: --Yo vi al hijo de IsaÃ, que fue a Nob, a Ajimelec hijo de Ajitob.
Y a Nob, la ciudad de los sacerdotes, hirió a filo de espada: hombres y mujeres, niños y lactantes; bueyes, asnos y ovejas; a todos los hirió a filo de espada.
Pero un hijo de Ajimelec hijo de Ajitob, que se llamaba Abiatar, escapó y huyó tras David.
Abiatar contó a David cómo Saúl habÃa hecho matar a los sacerdotes de Jehovah.