Después de la muerte de Saúl y Jonatán, David fue a consultar al Señor y le preguntó:«¿Debo ir a alguna de las ciudades de Judá?»Y el Señor le dijo que sí, pero David volvió a preguntarle:«¿Y a qué ciudad debo ir?»Y el Señor le dijo:«Ve a Hebrón.»
David se dio prisa y fue allá, y se llevó consigo a sus dos mujeres, Ajinoán la jezreelita, y Abigaíl, la viuda de Nabal, el de Carmel.
También fueron con él los soldados que siempre lo habían acompañado, y junto con sus familias se quedaron a vivir en las ciudades de Hebrón.
Fue allí donde los jefes de Judá se reunieron para consagrar a David como rey sobre la tribu de Judá.Cuando David se enteró de que los habitantes de Jabés de Galaad habían sepultado a Saúl,
les envió el siguiente mensaje:«Que el Señor los bendiga por haber tratado con misericordia a Saúl, su señor, dándole sepultura.
Que el Señor los trate con la misma misericordia y lealtad, y yo mismo me comprometo a tratarlos así por lo que han hecho.
Y ahora que ha muerto Saúl, su señor, esfuércense y cobren ánimo, pues los de la tribu de Judá han resuelto consagrarme como su rey.»
Pero Abner hijo de Ner, que había sido general del ejército de Saúl, tomó a Isboset hijo de Saúl, y lo llevó a Majanayin
y allí lo nombró rey de Galaad, de Gesuri, de Jezrel, de Efraín, de Benjamín y de todo Israel.
Isboset hijo de Saúl tenía cuarenta años cuando comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años. Los únicos que siguieron a David fueron los de la tribu de Judá.
Y David reinó en Hebrón sobre la tribu de Judá siete años y seis meses.
Abner salió de Majanayin hacia Gabaón, al frente de los siervos de Isboset hijo de Saúl.
Joab hijo de Seruyá y los siervos de David salieron y se encontraron con los hombres de Abner junto al estanque de Gabaón. Allí se detuvieron, los unos a un lado del estanque, y los otros al otro lado,
y Abner le dijo a Joab:«Que se preparen tus jóvenes y vengan a luchar contra nosotros.»Joab les ordenó que se prepararan,
y ambos grupos se aprestaron para la lucha. Por parte de Isboset eran doce hombres de Benjamín, y por parte de David también doce,
y cada uno de ellos agarró a su adversario por la cabeza, le encajó la espada en el costado, y todos cayeron muertos al mismo tiempo. Por eso, ese lugar fue llamado Jelcat Hasurín, y está en Gabaón.
Ese día la batalla fue muy reñida, y Abner y los israelitas fueron vencidos por los soldados de David.
Entre los soldados de David estaban Joab, Abisay y Asael, hijos de Seruyá. Asael era tan veloz que, cuando corría, parecía una gacela en el campo.
Y Asael persiguió a Abner sin darle un momento de respiro,
pero Abner se volvió a verlo y le dijo:«Tú eres Asael, ¿verdad?»Y Asael le respondió:«Así es. Yo soy Asael.»
Entonces Abner le dijo:«Hazte a un lado, hacia donde tú quieras; toma a uno de mis hombres y quédate con sus despojos.»Pero Asael no le hizo caso, sino que siguió persiguiéndolo.
Y Abner volvió a decirle:«Deja de perseguirme. No quiero matarte. ¿Con qué cara podría yo presentarme ante tu hermano Joab?»
Pero como Asael no dejaba de perseguirlo, Abner tomó su lanza y le clavó el revés a la altura de la quinta costilla; la lanza le salió por la espalda, y allí mismo cayó muerto. Todos lo que pasaban por allí y veían a Asael tendido, se detenían a mirarlo.
Joab y Abisay siguieron persiguiendo a Abner, y para cuando el sol se puso ya habían llegado a la colina de Amma, que está delante de Guiaj, junto al camino del desierto de Gabaón.
Entonces se reunieron los benjaminitas para perseguir a Abner; formaron un solo ejército, y se detuvieron en la parte alta de la colina.
Allí Abner gritó a voz en cuello, y le dijo a Joab:«¿Vamos a estar siempre en guerra? Si seguimos así, el final de todos nosotros será muy amargo. ¿Cuándo vas a decirle a tu gente que deje de perseguir a sus propios hermanos?»
Y Joab le respondió:«Te juro por Dios que, si no hubieras hablado como ahora lo has hecho, mi gente habría perseguido a sus hermanos hasta el amanecer.»
Y enseguida Joab mandó tocar la trompeta, y su gente se detuvo y dejó de perseguir a los israelitas. Allí terminó la lucha.
Entonces Abner y sus hombres caminaron por el Arabá toda aquella noche, pasaron el Jordán y cruzaron por Bitrón hasta llegar a Majanayin.
Joab dejó entonces de perseguir a Abner, y al contar a su ejército, resultó que faltaban Asael y diecinueve soldados de David.
Por el contrario, los soldados de David habían matado a trescientos sesenta soldados benjaminitas de Abner.
Tomaron el cuerpo de Asael y lo pusieron en el sepulcro de su padre, en Belén. Luego, Joab y sus hombres caminaron toda esa noche, y les amaneció en Hebrón.